“Fíate sólo de tu propia experiencia”, me aconsejé hace mucho tiempo. Era el único sabio consejo que podía darme entonces. Y fue ahí cuando empezó todo…

29 de febrero de 2012

Aires de primavera ensordecedora

Quiero verte, que me inspiras,
y quiero hacértelo ver.
Quiero que tengas claro,
que siempre eres ahora,
y seguirás siendo,
ser

Aunque a veces pienso…
Y no soporto que me mires;
la forma,
la posición.
Quizá sea mejor,
matar esta emoción;
abandonar,
romper
esta extraña condición.

Condición que me mueve a ser,
ser lo que tú me inspiras que sea.
Y lo que yo no sé,
no sé si quiero ser…


A veces el valor puede olvidarse,
el sonido de la canción,
la brisa,
el amor.

Pero hay cosas que siempre quedan guardadas.
Como el reflejo de lo que ves,
el reflejo de lo que realmente soy.
Cuando me ves.


Salimos diariamente de nuestra sonrisa,
que atenúa y templa nuestro estado,
día a día.

Salgamos de nuestra sonrisa al atardecer.
Cuando el sol se ponga,
y tú ya no estés.

Porque así sabré quién soy,
así sabré que soy.
Pues de vez en cuando lo olvido,
y no quiero necesitarte para recordarlo.


No quiero terminar esto,
y terminar es volver a empezar.
Recomenzar,
re-exigir,
re-esperar,
volver a pensar,
que en cualquier momento me podrás dejar.

Mas sé, como tú bien sabes,
que eso no importa,
que eso solo es ilusión,
que no es el verdadero sonido de la canción.

No hay comentarios:

Publicar un comentario