“Fíate sólo de tu propia experiencia”, me aconsejé hace mucho tiempo. Era el único sabio consejo que podía darme entonces. Y fue ahí cuando empezó todo…

17 de septiembre de 2012

Caminos...

Planes desechos,
caminos muertos,
usé todo el valor que pedí,
por crear un tornado de rebelión.
Pues elegí sentir al vivir,
y no perecer en esa misma prisión.

La elección es, pues, rebeldía,
¿por qué no escucho latir el corazón?
Cánticos siempre vivos, definibles aun en ese humilde,
silencioso, y puro,
Silencio...

¿Merece la pena seguir,
arrastrarse,
perseguir?
¿Tanto parece pedir el devenir?
No le doy mérito a mis palabras,
tanto como a lo que mediante ellas,
y las otras,
me pude, desde mi oscura y enrevesada raíz de'ste ser,
fundir, y así poder creer...,
...que el precio fue justo e inevitable,
y precisamente por ello,
me sé libre para hacer de lo imposible,
una vía más
donde sembrar,
cosechar,
nadar,
dibujar -con colores-,
y darle a la sombra de mis pasos,
el valor que, con cierta convicción subjetiva,
libremente decido dar.

Pues tras esos pasos,
quizá no vale la pena volver,
y olvidar,
que no es la felicidad lo que creíste firmemente llegar a encontrar,
sino que pudo ser el olvido del recuerdo que tanto éxtasis te da,
siempre que lo elijas,
en su llegar...

El problema del camino* siempre radica en ese propio destino*.

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