“Fíate sólo de tu propia experiencia”, me aconsejé hace mucho tiempo. Era el único sabio consejo que podía darme entonces. Y fue ahí cuando empezó todo…

1 de marzo de 2012

Camino de imprudencia espiritual

Temprano enamoramiento,
temprana amistad,
temprano corazón…
…para quien rebosa de vacuidad


Lento,
como todo lo que de un buen aprendizaje requiere.
Todo lo que lleno de esencia está,
y vació de todo conocimiento espera quedar.


Sin sabiduría,
pero con energía.
Energía vital,
energía de nuestra alma,
llegamos al final.


Y el final nos espera,
con frío,
con calor.
Con sonido,
con esencia,
con su cantar arrollador.


Mas no hay final, hermano;
son todo predicciones sin moral.
El sentido lo buscas tú,
pues yo no se lo voy a dar.

Y así espero aclarar,
que no hay sonido sin músico,
poema sin soñador;
la clave de la vacuidad,
se encuentra (siempre) en tu corazón.

2 comentarios:

  1. Anónimo1/3/12 23:44

    Y el final nos espera,
    con frío,
    con calor.
    Con sonido,
    con esencia,
    con su cantar arrollador.

    >>Sigo ahí porque es lo que más me ha gustado. Los demas versos también, pero hablar de vacuidad es hablar de algo... que contrarresta el sentido del deseo y el canto arrollador... Persolamente, y ahora, me gusta ver que hay un final así, de soledad al fin y al cabo. Eso me gusta. La soledad antes que la esperaza.

    Este poema debe dividirse en dos pàrtes-

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    Respuestas
    1. Sí, la esperanza podría verse como uno de los frutos de la soledad, junto a otros quizá más importantes –o merecedores–.

      El cantar arrollador, versus la vacuidad, es una contradicción, sí. Pero así es el Tao… (o.o

      ¿A qué te refieres con que debe dividirse? No tengo idea sobre eso.

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