ocultan tu verdad.
La Gran Verdad,
de que no hay luz;
no, no hay luz sin oscuridad.
Y así me mezo entre tus tinieblas,
sin querer hacerte despertar.
Es conveniente para mí (ti),
que hagamos a este puzzle difuminar.
Pues entre tanta rama,
entre tanta niebla,
te veo,
en tu magnificencia.
No reclames, pues, más…,
…cuando todo siempre obtendrás.
¿Qué serías tú sin mí…
…que la vida te repliego con humildad?
¿Qué osarías ante esto decir,
…si sabes que no hay mayor verdad…
…que la que late en mi corazón,
mi oscuro y tenebroso corazón?
Así, la Gran Verdad espera,
a todo aquel que con respeto la vea.
Y, cuidado con alterar,
el flujo natural:
Cuidado con despertar
y creer sabida la realidad.
Realidad es ilusión,
tanto como ilusión es realidad.
Realidad es ilusión...
ResponderEliminar...tanto como ilusión es realidad.
Me encanta. Son dos versos increibles.
Sigo, si no te importa.
>>de la huracanada sensación
que da la vida al servir humilde
a quien busca en su arrogancia sueños
como si los buscase en su ignorancia...
(...)
Es fácil entregarse,
y en cierto modo: ¿Cómo evitarlo...?
Si después de todo, Somos deseados...
Y somos deseados SÓLO DESEANDO...
¡Deseando como si NO DESEARAMOS!
----Y por esto mismo, quizá sabios.
(interrogante reflexivo)
>>Claro que la sabiduría es como una joya que se forja tras los constantes e inevitables desgarros que da la vida al diamante en bruto, hasta conservarlo en la joya pretendida de la sabiduría... Pero esos desgarros que nos hacen sabios, de alguna forma son solo... visiones sin luz... no son ideas, son confusiones, desgarros: a-imágenes de oscuridad. Y el desgarro, parece entonces, algo inevitable porque somos ciegos por naturaleza, y es entonces, cuando al ver las cosas claramente, nos hacemos sabios... ¡Maduramos! Pero a costa de un desgarro inevitable...
El budismo dice "no desees y no serás desgarrado". Eso digo yo pero al contrario, porque si fuese budista de hecho, no tendria herida alguna, pero tampoco razón por la que desear... Y ahora mismo, me estoy alejando mucho del budismo y del pensamiento religioso, ya que mi mundo (&pies en la tierra), tienen mucho que desear y pocas cosas que perder. Con fuerza, pero también con mucho deseo. Y yo no renuncio a mis deseos, ¡mi propia naturaleza es propensa a conseguir cosas que no desean, sólo aceptándolas...! Mi deseo es más bien un amor anticipado a lo que podré tener. Bajo el riesgo, eso sí, de desear algo que no tendré. Pero como también ya no sólo el posible riesgo sino el final fracaso de lo deseado, ¿entonces qué importa? Amo la vida tal como es y el conflicto del deseo es una tonteria. Pero --asi me diria un budista-- tu deseo sigue siendo una llama que arde... dentro... y fuera...
Y yo pienso..."por eso mi vida es como es, y mal que me pese, la amo!". ¿Qué se puede hacer a estas alturas? Amar. Amar incluso la niebla y el silencio. Amar la vida. Y aceptar que todo conlleva la perfección.
Pero de alguna forma, y antes que evitar el consuelo del desgarro (amándolo), también merece la pena, filosoficamente hablando, razonar los deseos y encuadrarlos bajo la perspectiva que debemos tomar hacia la vida. Lo cual incluye otro deseo, uno proyectivo, inevitablemente... ¡pero el deseo es el deseo! ¡No es irrenunciable! ¡Da vida! Lo único que esa vida puede Razonarse...
<<(/parentesis reflexivo)
>>de la huracanada sensación
que da la vida al servir humilde
a quien busca en su arrogancia sueños
como si los buscase en su ignorancia...
y entierra ciertas viejas glorias
en melancolías cubiertas de tiempo
donde pasan los dias y sólo hay tiempo
poca realidad, alguna ilusión, poco encanto.
soledad.
o dificultad
para la vida.
De todas formas, y pase lo que pase,
no podré pensar en otra vida más hermosa.
Hermosas palabras.
EliminarAsí la soledad nos muestra las claves para lidiar con esa dificultad que de ella misma emergió.
Hemos nacido en Occidente, y por ello estamos “condenados” al desgarre continuo. Sobre todo por la idea que brotó desde el comienzo, desde que nos formamos como, inconscientemente, ya decidimos –aun sin saberlo– ser, y nos hizo proclives al deseo. La idea de VIVIR.
Tanto más sabio parece consistir -aquí- aquello que más simplificado a través de la razón podemos entender, acerca de lo que llamamos 'realidad'.
EliminarEl budismo quizá debamos pretender entenderlo desde un punto de vista parcial, en tanto que su sentido, como religión adaptada a su cultura oriental –aun así, abierta–, es distante a la sociedad y los tiempos en que hemos crecido.
Yo, pues, sacaría de él las enseñanzas más "puras" que desde mi prisma puede ofrecerme, así como del taoísmo; y con puras me refiero a prácticas, claro está: llevo, y debo llevar una vida conforme a mi propia naturaleza, que está a su vez condicionada tanto desde el nacimiento como durante lo que se ha ido forjando en mi joven persona a lo largo de las necesarias y punzantes circunstancias acaecidas…
Entonces, opino que, por ejemplo, probablemente, las tesis de Osho serían demasiado idealista para nosotros. Desear ya deseamos desde que éramos niños, y un poco más tarde; con lo cual creo que ya "es tarde" para pretender cambiar cuando "no" se quiere cambiar, y, sobre todo, ni se tiene necesidad para ello, ni creo que se pueda hacer mucho (pues sería en gran parte, tal vez, un autoengaño: el querer llegar a un vacío que de raíz es un anhelo; un deseo: una contradicción en sí misma).
La iluminación la he visto a veces, estrictamente hablando, como la muerte en vida. La plenitud, pero, como bien haces ver, ¿para qué? ¿Qué sentido tendría entonces la vida? Todo; y ninguno. Es una opción; pero creo que todo estado mental, todo estado humano está en equilibrio, esté expandido o contraído; subyace una perfección natural en sí mismo, en cada ente, en cada individuo. (Como dices, todo conlleva la perfección). Entonces para mí… "da igual" lo que se quiera (entiéndase e interprétese las comillas según se quiera).
Aún así, tendemos al orden –aunque algunos crean que lo hacemos al caos–, y por ello el hecho de crearnos esas estructuras proyectivas que no son más que ilusiones (ataduras), que nos hacen sentir mejor, al creernos cercanos, más cercanos, a la Tierra. Y sí, eso funciona, pero; ¿y si no las tuviéramos? ¿Acaso no funcionaría mejor? Pero tenemos miedo; al futuro y al pasado. Y el miedo también es natural.
“…y entierra ciertas viejas glorias
en melancolías cubiertas de tiempo
donde pasan los dias y sólo hay tiempo
poca realidad, alguna ilusión, poco encanto.”
Y, sí, la vida es el infierno,
pero es tan bella… como el cielo…
Sí, la idea de vida es una idea contradictoria, espiritualmente sabiamente pensando. Lo que concluyo yo con todo esto, es que hay que vivir de acuerdo a donde la razon nos lo permita. Creo que no podemos hacer otra cosa.
ResponderEliminarY la razón fecunda allá donde más fertil es la tierra de la soledad...
Gracias por la poesía!
ResponderEliminarCordiales saludos desde Suecia!