Pensamientos.
No son otra cosa lo que nos enreda,
en una brisa agria y espiritual.
Pensamientos.
Y es que eso es el único laberinto
que encierra la mirada oculta de un naufragio,
que empezó
donde pocos se atrevieron a mirar.
Porque estaban ciegos,
tuvieron suerte de estar ciegos.
La ceguera es el don de la no-necesidad de sufrir y luchar…
…por algo que está muerto.
Y no puede crecer porque muere,
sigue muriendo,
y alcanza a cada paso una nueva muerte.
Pienso que sin esa muerte sería imposible pensar.
Pensamientos.
Don de mí, don de ti.
donde desespera la propia inercia
de los fantasmas
oscuros y perdidos.
Que no pueden despertar.
Ser fantasma es bonito pero duele.
Están muertos y viven, quieren vivir y por eso están vivos.
Pero eso no es ninguna contradicción.
La verdadera contradicción está en esta frase.
Perdida y encontrada por aquel observador minucioso que todo lo ve y poco quiere ver.
Que todo lo observa y poco quiere ver.
Mejor no ver ciertas cosas y auto-engañarse sufriendo lo que no se sufre porque no se ve.
¿Auto-engañarse?
Auto-engañarse.
Mira,
si te engañas,
es porque no sabes,
o crees que sabes (y lo sabes)
pero NO lo sabes.
¿Lo sabes? Sí y no.
La respuesta contraria a lo propio de la verdad será la mentira.
Y esa mentira será la que te creerás.
La creerás y pensarás que es verdad.
Lo hacemos todos, no te preocupes.
Yo lo sé, pero no te creas que eso me hace ni más sabio…
…ni más feliz.
De eso podría decir muchas cosas,
pero no, ahora no es el momento.
Ahora es momento de disfrutar,
o…
…delirar resistiendo el aliento de la HERMOSA putrefacción que tiene este soneto esta contradicción que no es más que la balada de esperanza, vida, VIDA, VIDA y más verdad.
El sonido de un poema,
que no quiere despertar.
Autoengaño de un poeta,
que no quiere (ni debe)
ver
la Realidad.
Hermosa Realidad, Dualidad,
que sin ton ni son,
tontonea la nimiedad.
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