No es así como son las cosas.
Ni
como deben
(o quiero que sean)…
Al conocerte uno piensa:
mi vida gira en una esfera de genialidad poética traducida…
…en llantos de hermosa dicha.
Al re-conocerte uno piensa:
mi destino comienza a entender,
endender esto,
a mí
(y a ti, aun sin saberlo).
Ahora veo las cosas más claras y más nítidas.
Eres como una esponja de sabiduría eterna y no lo sabes.
Eres un pozo sin nadie que ose entrar,
porque lo que hay dentro,
es tan… grande y hermoso…
que les haría dudar tanto de sí mismos…
…tanto que su profundo miedo a conocerte sería traducido en:
ignorancia,
orgullo,
mentiras,
rollos,
trinidades melancólicas.
Sé
que tú no sabes bien de qué hablo
y sí lo sabes.
También sé,
que esto dice lo que pocos pueden decir.
Una sangrienta historia verdadera retratada en mil rostros que conociste y conocerás.
Rostros de tu reflejo,
hermoso y grandioso reflejo,
de vida y miseria,
de muerte y gloria.
De paz.
De amor.
De lucha interna,
que es,
al fin y al cabo,
lo que te va a devolver a la semilla que te creó
(te traicionó)
(te olvidó)
y te enseñó…
Que todo lo que aprendes,
a expensas de tu curiosamente humilde acelerada y narcótica voluntad,
hará que tras tus alas,
encuentres el aliento.
El aliento necesario para que tu despertar
sea auténtico,
simple,
hueco, en el buen sentido,
grácil,
poético,
profundamente hondo y oscuramente luminoso,
,
el valor de tu libertad.
Pero eso ya ha empezado,
y tú decides cuándo o cómo acabará.
Los demás solo son parte de tus memorias hambrientas de sed humana y viva,
pero al fin y al cabo,
necesarios para ése andar.
Triángulo.
Δ
¿Es esa tu finalidad?
¿Mente cuerpo y realidad?
Solo a ti te corresponde el aliento,
de esta oculta y a la vez armoniosa…
…verdad.
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