Sereno y tranquilo.
Pausado ante lo variante.
Pero en vigilia constante.
A pesar de cada caída, cada huella,
cada raspazo,
cada caída y pinchazo.
Algo fluye por unas venas marchitas,
vibrante,
brillante.
Aún es pronto para lo ajeno,
aquello de lo que ahora se habla.
Y mucho se calla.
Pero es vislumbrante el amanecer,
de una nueva era,
que al renacer
espera
a todo aquel
iluso
...que se atreva a entrar.
En “esa” cueva.
Maravillosa esfera infinita de sueños muertos y vivos al mismo tiempo.
Vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario