“Fíate sólo de tu propia experiencia”, me aconsejé hace mucho tiempo. Era el único sabio consejo que podía darme entonces. Y fue ahí cuando empezó todo…

22 de febrero de 2012

Fragancias esperanzadoras

El camino me espera,
rociando su fragancia por mi presente pasado,
ya olvidado por las náuseas de un naufragio accidental.

Accidente voluntario,
voluntario por mi libertad;
libertad perdida,
pérdida por mi moral.

¿Qué se oye?
Vacío.

¿Qué hay tras los muros?
Más muros.
Muros rocosos,
como las frías e inertes rocas.
¡Muertas!
Sin vida que olvidar,
sin vida que un día poder recordar.

El camino me espera,
rociando su fragancia por mis dulces venas,
ya olvidado por las náuseas de un pasado accidental.
Accidente involuntario.
Accidente pasional.

Fueron dos los que mi patria crearon,
dos los asesinos de una irrealidad.
Comiendo, bebiendo y muriendo,
todos hemos de terminar.
Mas la muerte da esperanzas,
a aquellos que saben morir.
Pues morir no es arte fácil,
pero sí nos da de vivir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario